¿CÓMO NEGOCIAR UN DIVORCIO AMISTOSO?
Enfrentarse a un divorcio no es un tema fácil para ninguna de las partes, inclusive tampoco para las personas que los rodean. Cuando un matrimonio llega a su fin, es común que se generen tensiones, al fin y al cabo la separación suele ser provocada por diferencias.
Sin embargo, no toda ruptura tiene que terminar con las vestiduras rasgadas, por difícil que pueda parecer, el divorcio amistoso existe, en México se conoce como divorcio voluntario y se trata de hacer la separación de la forma más racional posible. Esto suele ser especialmente importante cuando hay hijos de por medio.
Es claro que aunque la pareja o cualquiera de los dos cónyuges, haya tomado la decisión de divorciarse, aún hay una serie de acuerdos a los que debes llegar, entre ellos, si será posible realizar un divorcio por mutuo consentimiento, en éste sentido, el punto de partida para llevar a cabo un divorcio amistoso, es saber si la pareja aún puede tratarse con respeto.
Saber sobre qué puntos hay que ponerse de acuerdo
En el caso del divorcio voluntario, hay que definir como se resolverán las cuestiones que van inherentes a la disolución del vínculo matrimonial, como por ejemplo la custodia de los hijos, el régimen de visitas del cónyuge no custodio, la pensión alimenticia de los hijos, pensión de los cónyuges si fuera el caso, la liquidación de la sociedad legal, es decir quien se va a quedar con qué y en su caso, como se realizará el pago de deudas de la sociedad.
Separar los problemas por tipos
Es útil distinguir los problemas que son de carácter económico, de los que son derivados de la custodia de los hijos o de los motivos de la ruptura. Separar por tipos de problemas todo lo que rodea una separación o divorcio ayuda a cerrar partes de la separación y poder finalizar con un acuerdo.
Dar y tomar
Los cónyuges pueden iniciar con la redacción de su propio convenio de divorcio, sin embargo hasta las negociaciones informales funcionan mejor con un abogado presentes para que te ayuden a guiar la discusión, en cualquiera de los casos, es necesario que vayas a la negociación con una mentalidad de dar y tomar; esto es, que vayas con plena conciencia de que para poder obtener algunas cuestiones, tendrás que ceder en otras.
No te precipites
A menudo hay prisas para arreglar “los papeles” del divorcio. A veces la ruptura provoca sentimiento de culpa en uno de los dos o bien se produce una situación de dominio de uno sobre el otro. Cerrar precipitadamente o de forma muy desequilibrada una separación equivale a no cerrarla, los cónyuges deben ir convencidos que el acuerdo al que han llegado es el mejor para ambos.
Rodéate de un buen entorno
Es común que las personas que están a tu alrededor quieran opinar o aconsejarte sobre el tema de divorcio, nos brindan un apoyo incondicional, tan incondicional que a veces dolidos con la ex-pareja contribuyen a empeorar aún más la situación y puede que no te ayuden pese a tener buenas intenciones. Rodearse de familiares o personas que te apoyen es positivo y necesario, ya que te puedes encontrar en un momento de vulnerabilidad emocional o económica.
BENEFICIOS DE UN DIVORCIO AMISTOSO
Un divorcio amistoso tiene más ventajas frente a uno litigioso. En mi opinión muy particular, puedo decir, que los implicados están sometidos a menos presión, pueden mantener una buena relación con el resto de la familia y saldrán de esta ruptura con menos daños.
¿El divorcio es amigablemente aplicable para ti?
Tal como empecé este post, terminaré por decirte que el punto de partida para que te puedas responder ésta pregunta, es saber si la pareja aún está dispuesta a tratarse con respeto y trabajar para el establecimiento de acuerdos.







